Awkwardness

  Hola princesa,


Gracias por escribirme, es la primera respuesta escrita que recibo de ti y la aprecio (y veo que has heredado de tu madre la buena redacción y ortografía, te felicito). Me alegra saber que lees las historias que te escribo, y que, aún cuando no nos hemos visto en mucho tiempo, agradezco que aún tengamos este medio para comunicarnos.


Entiendo que no te sientas cómoda compartiendo fotos conmigo, me es difícil manejarlo, porque me gustaría mucho verte, y aún las fotos, sirven de consuelo cuando se extraña mucho a alguien como yo te extraño a ti.


Aunque te parezca difícil de creer, tus hermanos también te extrañan y recuerdan las veces que jugaban contigo cuando eran muy pequeños, tú solías enseñarles tus muñecas y los juegos de cocina, plastilina y otras cosas que habían en tu habitación. Aquí en casa siempre estás presente, en nuestros diálogos, en nuestros recuerdos y en nuestras oraciones, por eso es que para nosotros, por eso que nosotros siempre te llamamos hija y hermana a pesar de la distancia. 


Yo estoy seguro que cuando nos podamos ver en algún momento, seguramente el primer momento será "awkward" como dicen los gringos (un poco raro, extraño e "incómodo" como dices tú), pero lo awkward es normalmente una puerta que nos presenta una decisión, la decisión de entrar y vencer lo “awkward” o no cruzarla y quedarnos con lo awkward :).


Recuerdo que siempre las primeras veces en mi vida, han sido awkward, cuando quise conocer un amigo nuevo pero tenía vergüenza de acercarme a alguien desconocido y proponerle jugar juntos, o cuando tuve que pedir perdón a alguien por ofenderle con mi comportamiento o romper una ventana en la casa de una vecina mientras jugaba en el parque con mis amigos; o cuando tuve que dar un examen oral y no había estudiado lo suficiente y superar la vergüenza de pararme frente a mis amigos y tratar de acomodar una respuesta; o cuando tuve que hablar con niñas de mi edad a los 12 años sobre cualquier cosa cuando mi grupo siempre era estar solo con los chicos. También me sentí awkward cuando me gustó una chica y le regalé una flor, o cuando le pedí a una chica que fuera conmigo al cine, y más cuando se presentó la oportunidad de besar a una chica por primera vez.


El no sentirse cómodo o awkward siempre es una antesala a un mundo de posibilidades, nunca sabes a dónde te puede llevar el vencer ese sentimiento de incomodidad. Más bien, cuando me he dejado vencer por la incomodidad he perdido la oportunidad de hacer amigos, de hacer un negocio donde pude ganar dinero, hacer un viaje o tener una aventura.


Te voy a contar una oportunidad donde tuve que vencer mi awkwardness en uno de mis viajes. Hace algunos años me invitaron a participar de una conferencia en Banjul, Gambia, en África occidental, cerca de Senegal. Mi vuelo salió de Lima a Madrid, de Madrid a Casablanca en Marruecos y de Marruecos a Banjul, capital de Gambia. Recuerdo que en el aeropuerto de Madrid, me impresionó la variedad de culturas, yo había estado en muchos aeropuertos, pero ni siquiera en el aeropuerto de Nueva York había visto tanta variedad cultural. Estuve esperando mi escala en un segundo piso que tenía un pasadizo largo con piso de porcelanato muy brilloso, donde camine de un lado a otro varias veces, era tan largo que yo podría decir que media unos 500 metros de longitud aproximadamente. Desde ese pasadizo en altura, se podían ver las puertas de salida (Gates) para distintos vuelos, y mientras caminaba podía ver la salida de aviones hacia China, Japón, Tailandia, India, Indonesia y otros países asiáticos, era muy interesante ver que los grupos de personas hacían ruidos diferentes, los colores de sus ropas y sus formas eran diferentes, sus peinados y ornamentos en la cabeza eran diferentes y hasta las letras de los letreros también lo eran, también estaban los vuelos que salían a los países árabes, había mucha ropa blanca, pero de un blanco brillante, muy blanco, la mayoría eran hombres y muy pocas mujeres que normalmente estaban con los niños, era una cultura bastante machista porque los hombres no se juntaban con las mujeres y ellas solo seguían a los hombres cuando se movían. Me dio mucha pena ver eso. 


Finalmente comenzaron a salir los vuelos hacia los países africanos y el aeropuerto de convirtió en una fiesta, las personas hacían mucha bulla, habían muchas risas, sonrisas brillantes y blancas en rostros oscuros, y los colores más hermosos, que venían de los vestidos de las mujeres africanas, muy arregladas ellas rompiendo todo estereotipo de pobreza que uno pueda imaginarse.

Para mi sorpresa cuando me tocó mi vuelo, yo estaba con el grupo de árabes, mi vuelo era hacia Casablanca, considerado un país árabe por su mayoría musulmana. La aerolínea decía los mensajes en francés y en árabe, así que después de mucho tiempo viajando, me sentí perdido, me consolaba saber que mi número de vuelo era el correcto. 


En Casa Blanca me pasó también una de las cosas más extrañas en mi vida, tuve una escala larga, así que me puse a observar varias cosas en las tiendas, en una de ellas observé unos vestidos hermosos, así que les tome una fotos y también quise tomar una foto de la tienda completa, inmediatamente después de tomar la foto, las 2 señoritas que estaban en el mostrador comenzaron a gritarme, visiblemente molestas, entre mi casi nulo francés y peor árabe logré entender que les había molestado que tomara una foto en donde aparecían ellas (aunque salieran bastante pequeñas en la foto porque le tomé foto a la tienda), pero cuando les mostré la foto para que vean que ellas no habían sido el objeto de la foto, aún así ellas me obligaron a borrarla, no me quise hacer problemas, así que borré la foto. Me pareció una experiencia muy extraña y awkward.


Cuando llegue a Banjul, Audry (la chica rubia que aparece arriba de mi en la foto) fue voluntaria del Cuerpo de Paz en Marruecos, y aproveché para contarle la historia y pedirle una explicación de la experiencia. Ella me explicó que en esa cultura, las personas creían que cuando se les tomaba una foto, una parte de su alma se iba en esa imagen, por eso es que ellas estaban molestas conmigo. Yo supongo que con la cultura moderna de selfies eso debe haber cambiado ahora, pero hace 5 años eso todavía estaba muy vigente en esa parte del mundo.


Bueno se me hizo largo el relato con la historia de los aeropuertos, pero el verdadero momento awkward fue en la ciudad de Banjul y era lo que te quería contar desde el inicio. Banjul es un pueblo muy chico que tiene una parte "turística" donde estuvimos nosotros, y luego tenía una única carretera que conectaba varios caminos de tierra hacia comunidades aledañas. 


Si ves en el mapa Gambia es una tripa de tierra dentro de Senegal, Senegal fue una comida francesa y los ingleses les robaron esa tierra a los franceses entrando por el río Gambia y cuidando la tierra conquistada con los cañones de sus navíos. Los ingleses hicieron una colonia en medio de la colonia francesa hasta dónde alcanzará el cañón de sus barcos, por eso Gambia es una tripa alrededor del río.


Un día salimos a pasear con unas amigas en un taxi, y llegamos a una zona con algo de comercio, y le pregunté al taxi como se llamaba esa zona y me dijo, semáforo (traffic light). Me pareció bien extraño el nombre, así que le pregunté porqué, y me dijo que era el único semáforo en Gambia! También fuimos casi de noche a ver unos camellos, porque una de mis amigas que fue con nosotros, quería ver camellos, así que nos llevaron a verlos, apestaban los bandidos, pero si fue mi primera experiencia con ellos.


Otro día me decidí a tener una experiencia fuera del complejo turístico, me dije:  Luis, no has venido hasta África para quedarte en el hotel, así que salí y le pregunté al Señor que cambiaba dólares, a donde podía ir a comer comida de la zona, y me indicaron un lugar como a 1 kilómetro fuera de la zona turística, así que caminé y mientras me alejaba, sentía más y más miradas extrañas y llenas de curiosidad, cuando llegue al restaurante, tenía a 5 niños muy negritos, mirándome y sonriendo, pero sobre todo mirándome como bicho raro, y no fue hasta ese momento en que me di cuenta que yo era realmente un bicho raro en medio de todo el barrio. Además de no ser negrito, seguramente los confundí por completo, era un chino, latino, hablando inglés y pidiendo comida gambiaba. Después de comer un pescado con demasiadas espinas con arroz deliciosos, regresé a mi hotel con el orgullo de haber vencido mi awkwardness y haber experimentado una de las vivencias que jamás olvidaré. En ese momento entendí lo que sienten nuestros voluntarios cuando van a las comunidades de la Sierra y captan toda la atención (indeseada) de las personas solo por el hecho de ser diferentes. Y eso me permitió entenderlos más.


Así que, mi preciosa hija, te cuento todo esto porque sentir incomodidad es normal cuando uno enfrenta algo poco común y desconocido, pero como lo mencioné antes, esa sensación invita a una decisión de tu parte, aventurarte o permanecer en tu zona de confort, como verás en este video, las cosas interesantes ocurren fuera de la zona de confort, pero siempre es una decisión. Yo siempre esperaré hasta que estés cómoda, el nivel de relación que desees tener conmigo, va a depender de ti. Tus hermanos también están aquí para ti, y quien sabe, si decides salir de tu zona de confort hasta podrías experimentar el amor fraternal con un poco más de testosterona de tus hermanos, más caótico y menos ordenado que el mundo femenino, pero igual de intenso y hermoso. Y seguramente aprenderías algunas cosas de tu viejo canoso (¡cada vez tengo más canas! ¡Qué horror!) que siempre tendrá un oído para escucharte, un postre que compartir, unos brazos para abrazarte y charlar como solíamos hacer cuando aún tenías 4 o 5  años


Quiero terminar con un pasaje de la biblia que me toca recordar cuando el amor se pone difícil, se encuentra en la primera carta del apóstol Pablo a la iglesia de Corinto:

“El amor es paciente y bondadoso. El amor no es celoso ni fanfarrón ni orgulloso ni ofensivo. No exige que las cosas se hagan a su manera. No se irrita ni lleva un registro de las ofensas recibidas. No se alegra de la injusticia sino que se alegra cuando la verdad triunfa. El amor nunca se da por vencido, jamás pierde la fe, siempre tiene esperanzas y se mantiene firme en toda circunstancia.”


No me daré por vencido, tengo fe de que algún día podremos compartir un helado conversando en la playa, viajar juntos, conocer sitios nuevos, bailar tu canción favorita, conocer tus sueños, llorar juntos de alegría y de pena. La vida es un instante, y parece que ayer estuve contigo, siempre estaré cerca.


En amor, papá Luis

10 de Diciembre del 2020


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