Campo, Playa y Radionovelas
Hola querida Miquela,
El miércoles 16 de diciembre decidí hacer un alto al tele trabajo y tomarme unas semanas de vacaciones. Imagino que tu también estás tomando unos días de descanso después de haber estudiado todo un año por internet. Eso debe haber sido un reto con muchos aprendizajes, pero sobre todo espero que hayas podido conservar ese espíritu deportista y alegre en medio de la cuarentena.
Decidimos ir otra vez a Huaral y Chancay para disfrutar de lo que más nos gustó en el viaje pasado, fuimos otra vez al Campo Vivencial Illari, y decidimos esta vez pasar un día completo en el campo para que tus hermanos puedan experimentar acampar y dormir en una carpa (aunque Alejandra, Santiago y yo dormimos en un cuarto), Lucas y Mateo decidieron dormir en la carpa. Esta vez tambien llevamos a Luna y Mía.
Empezamos el día con el canopy o tirolesa, que fue una de las cosas que Lucas, Mateo y Santiago, quisieron repetir, y esta vez tuvimos la compañía de las mascotas. Las vistas desde arriba en el cerro sobre el fundo, son muy bonitas. Nosotros nos alojamos en la casona que se ve al centro a la derecha.
Despues de almorzar armamos la carpa y descansamos un rato, y luego por la tarde fuimos a cosechar mandarinas orgánicas, Huaral es muy conocido por ser un valle productor de frutas, en el fundo lo que estaba de temporada eran las mandarinas, y cosechamos bastante, con una parte de ellas hicimos un jugo de mandarinas espectacular.
Por la noche hicimos una fogata para cocinar los marshmellows y pusimos musica para bailar. La familia que está con nosotros son los encargados del fundo. Beto, el muchacho alto, es el administrador, y a la vez el especialista en los deportes de aventura. Al final del día nos presentó a su esposa y sus hijas.
Al final del día yo estaba bastante cansado, todo el equipaje de la familia tuve que ponerlo en la parrilla del carro, porque en la maletera llevamos a las mascotas. Entonces, la levantada temprano, la cargadera de las cosas, la manejadera con el tráfico, los deportes de aventura, la parrilla que cocinamos, la armadera de la carpa, la cosecha de las mandarinas, la fogata y atender a las mascotas, al final del día ya estaba con la "lengua de corbata" (una expresión que se usa para decir que estaba cansado). Pero la noche en el campo, donde no hay corriente eléctrica, tiene un encanto particular. Me levanté un par de veces en la madrugada, y estaba todo realmente oscuro, podía escuchar la respiración de todos, incluso de Luna y Mía, se podía escuchar el viento moviendo las hojas de los arboles que estaban justo afuera de la habitación, los insectos haciendo ruidos, y en medio de esos pequeños ruidos, se podía escuchar el silencio pacífico de un valle tranquilo, sin motores, ni voces humanas, sólo el sonido de la naturaleza, una que otra lechuza o paloma haciendo un sonido que armonizaba con el viento, dándole un encanto particular.
A veces pienso que todos necesitamos espacios así, donde nos reconectamos con la naturaleza, para encontrarnos a nosotros mismos. Podemos reconocer lo pequeños que somos en el universo, y a la vez, reconocer el amor de Dios al crearnos y darnos un propósito para este tiempo y en este lugar. Tu también tienes un propósito en la vida y una de tus tareas más importantes es descubrirlo, saber cómo pondrás al servicio de Dios y de otros, los talentos y los dones que Dios te ha dado, que son muchos.
Ayer jueves, nos levantamos con el canto de los pajarillos, la luz del día rompíó la penumbra y llenos de energía pudimos empezar el día. Yo siempre me levanto y busco tener un tiempo a solas para orar y tener un tiempo con Dios, aprovecho para caminar cuando puedo, y en este caso se podía, me llevé a Luna y a Mía conmigo, y caminé entre los diferentes árboles frutales, entre los que pude reconocer encontré ciruelos, mangos, cactus con tunas, guanábanos, los árboles de mandarina que te mostré en la foto, muchos arboles de mango, paltos, moras, viñedos, y estoy seguro que habían mas. Una de las anécdotas de esa caminata fue que el sistema de riego del fundo tiene entre los canales, pequeños reservorios de agua, esta agua que está estancada, en la superficie, se forma una capa de moho verde, pero esto no lo saben los cachorros de 6 meses, así que mi pobre Mía, pensó que era un jardín, y se fue al pozo mojándose toda, tuve que sacarla y se quedó con algunos puntos verdes en el pelo, pero a medida que se fue secando se le cayeron todos.
Después del desayuno, nos fuimos a la playa al puerto de Chancay, esa playa nos gustó, porque era limpia (quizá por la poca concurrencia durante la cuarentena), el mar es tranquilo, hay muchos restaurantes donde puedes comer si tienes hambre, y también tienen un servicio de duchas y baños limpios, así que pedimos una sombrilla con unas sillas, y nos fuimos a bañar, era la primera vez en la playa para Luna y Mía. Luna disfrutó meterse y bañarse, pero creo que Mía, después del trauma de la mañana, no le hizo mucha gracia que la lleváramos al mar. aunque si corríó por la orilla, pero sólo se mojó las patas con el agua, y con la salpicadura una parte del lomo. Al final creo que se divirtieron tanto como tus hermanos. Lucas y Mateo, como buenos compinches, se fueron a nadar en las olas, y Santiago sólo se metía conmigo, pero la mayor parte del tiempo estaba en la orilla y jugando con la tierra. Yo tenía una reuníón programada al medio día y me fui a uno de los restaurantes que habían frente al mar, y desde el 2do piso pude tomar esta foto, la sombrilla verde a lo lejos es donde estuvimos, Luna está al costado, y al fondo se ve a Lucas; Mateo y Santiago están detrás de la sombrilla.
Al final de la tarde salieron a bañarse en las duchas, almorzamos platos a base de pescado y mariscos, claro. La novedad fue el "tiradito", recién hace un año Lucas y Mateo descubrieron que si les gusta el ceviche, y han estado probando distintos ceviches, pero esta vez decidieron probar el tiradito y les gustó, bueno, a Santiago, no, pero Lucas y Mateo, a su edad, eran igual, así que le daremos un tiempo mas y seguramente cambiará de opinión más adelante. También están aprendiendo a tolerar un poco más el ají. A mi me gusta mucho el ají, y ellos me ven comerlo, así que me imagino, que les da curiosidad.
Bueno hija, te cuento esta salida, porque se que a ti también te gusta viajar, recuerdo que a tu mamá también, y a veces cuando leemos las historias de otros viajes, nos imaginamos viajando nosotros mismos, durante el camino de ida y regreso, vinimos escuchando unos relatos de Mi Novela Favorita, en spotify y en la página de RPP puedes encontrar el podcast, es una versión muy reducida de las obras más famosas de la literatura universal, con una introducción de Mario Vargas Llosa, y luego narrada con efectos especiales, tipo "radio novela" (esa era la diversión de nuestros abuelos antes de que existiera la televisión, a mi me parece muy divertido porque estimula tu sentido auditivo a la vez que tu imaginación). Hemos escuchado varios, pero los que más disfrutaron tus hermanos fueron las obras de Julio Verne: La vuelta al mundo en 80 días, Viaje al Centro de la Tierra, y 20mil Leguas de Viaje Submarino. Voy a conseguir las obras para que las puedan leerlas, tenemos la regla de que solo pueden tener tiempo de tablet y/o vídeo juegos, después de al menos 1 hora de lectura, así que creo que ahora que han escuchado estas historias, va a ser más fácil engancharlos con esas lecturas.
Espero que estés disfrutando tu tiempo de vacaciones, que disfrutes con tu mami mañana en su cumpleaños, y seguramente encontrarán un tiempo para escaparse a un lugar seguro de la pandemia y darte unas merecidas vacaciones.
Te quiero mucho y nos vemos pronto.
Con amor, papá Luis
18 de diciembre del 2020.
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