Momento en la historia

 Hola hija, buenas noches,

 Las cosas no han sido muy bonitas en las últimas semanas para nuestro país, hay muchos amigos que ellos o sus familias han sido afectados por el corona virus, he tenido amigos tristes por la muerte de familiares, y yo también he estado triste por la partida de algunos amigos. Todos hemos perdido algo en esta pandemia, pero en particular, las personas pobres, sin muchos recursos económicos. Encima de todo esto, la noticia de que un grupo de personas que supuestamente debían servir al Perú, se han servido a ellos mismos y sus propios intereses, vacunándose a escondidas, priorizando su propia conveniencia, en vez de dar lugar para el personal de salud, las fuerzas armadas, que son quienes están más expuestos al virus, y de los cuales, han muerto ya  muchos.

 Todo esto me causó mucha tristeza, porque al igual que la crisis política que hubo en el año 2,000, cuando aún no nacías, y gobernaba Alberto Fujimori, el papá de Keiko, todo se veía bonito por afuera, pero se estaba cocinando una red de corrupción detrás de las apariencias que involucraba todos los poderes del estado. Lo peor de todo esto es que las evidencias de la red de corrupción quedaron impregnadas en la mente de las personas porque el personaje siniestro de la corrupción, Vladimiro Montesinos, un agente de inteligencia para el mal, había grabado todos sus sobornos a políticos y empresarios por favores para mantener el poder del país. Cuando se descubrió todo esto, el país estalló en ira, y acabó con la renuncia de Fujimori.

 20 años más tarde, cuando ya nos habíamos olvidado de todo eso, un nuevo escándalo de corrupción nos vuelve a la realidad de que no hemos aprendido mucho, ni las cosas han cambiado tanto en dos décadas. Todavía hay poderosos corruptos que creen estar por encima de la ley, y se aprovechan de sus posición política y poder para manipular la información y las circunstancias a su conveniencia. La crisis moral del país es evidente, y en una época donde tenemos que elegir al nuevo/a presidente del Perú, y al nuevo congreso, los ciudadanos nos encontramos con un desencanto de la política sin precedentes.

 Cambiar esto nos tomará toda una generación, quizá a nosotros no nos alcance el tiempo, pero debemos intentarlo, hay en este momento personas que están desilusionadas y cansadas que piden un cambio, y por primera vez en mi vida, veo personas despertando y diciendo que necesitamos un cambio, y luego se preguntan: “Si no es ahora, ¿cuándo? Si no es aquí ¿dónde? Si no soy yo, ¿quién?” Así es como nacen las ideas, las revoluciones, y los sueños por un futuro mejor, nacen del descontento, de la fe en que se puede hacer algo mejor de lo que se ha hecho hasta ahora. Y esta generación está despertando, pero lo que se está gestando ahora entre nosotros los adultos, será consolidado por tu generación, lo que se comience ahora, no terminará pronto. Cambiar la mentalidad de las personas toma muchos años, pero esos cambios están sembrándose en tu generación ahora.

 Tu generación es una generación globalizada, tecnológica, educada, no se conforma con la verdad contada de una sola fuente porque tiene acceso a Internet y puede comprobar la verdad por su propia cuenta, son naturalmente sociales y por tanto políticos, emiten opiniones y tienen habilidades sociales que nosotros solo hubiéramos soñado con tener a la edad que tú tienes. En ti Miquela, y en tu generación está la esperanza de un futuro mejor. Nuestra responsabilidad es formarles y sembrar valores en ustedes, con esfuerzo, esperamos modelarlos correctamente en casa y en diversas circunstancias donde ustedes nos observan. No es fácil, pero esa es parte de la formación y el legado que nosotros dejamos de padres a hijos, y esperamos que nos recuerden no solo por las cosas que les dejamos sino por la calidad de nuestro carácter, las memorias que creamos, y las palabras que quedaron en su memoria.

Este no es una carta fácil ni sencilla de procesar, pero no quise dejar pasar mis emociones encontradas de este momento en la historia, para dejarte algo muy personal escrito. Al fin y al cabo, nuestra vida son momentos, los momentos tienen contexto, autores, colores, sonidos, y sobre todo emoción. La emoción es la chispa de la vida, hay que cultivar las positivas y canalizar las emociones poderosas como la ira por la injusticia hacia ideales dignos de dar tu vida por ellos. Una sociedad libre, equitativa y justa, libre de corrupción, es el inicio de un país mejor.

Te amo preciosa Miqui, espero que podamos dejarte la posta avanzada, para que tú y tu generación nos lleven más lejos.

Con amor,

Papá Luis

Comentarios