Resto del viaje por la costa y retorno
Hola Miqui,
El miércoles 1ro de diciembre llegamos a casa, después de 19 días de viaje! Fue agotador, pero fueron unas lindas vacaciones. Te continúo contando el viaje...
Luego de Chacas, bajamos a la costa, por la carretera que une Huaraz
y Casma, hicimos una parada para parchar la llanta en Huaraz, luego almorzamos
en Chimbote y llegamos a Huanchaco, Trujillo.
Desayunamos frente al mar, fue una experiencia muy bonita,
que disfrutamos mucho en familia. Luego fuimos a la huaca de la Luna, y estando
en Moche, fuimos a uno de mis restaurantes favoritos en la costa, que se llama
el Batán Mochero, venden un plato llamado la sopa teóloga, que tiene un arroz
medio molido y aderesado que se sirve con cabrito y una especie de “sopa de
novios” en el norte que es a base de pan, y esa mezcla se sirve con gallina.
Muy rico, ahí unas fotos.
Luego estuvimos un rato en la playa, visitamos un amigo de
Alejandra, y estuvimos por la Plaza de Armas de Trujillo que es una de las más
bonitas del país. Al día siguiente, fuimos a visitar las ruinas de Chan Chan y
su museo de sitio, y partimos para Lambayeque. Hicimos una parada en un pueblo
llamado Guadalupe, que vende unos sanguchitos de pavo famosos, que comimos como
brunch. Y llegamos para almorzar en Monsefú, nos gustó tanto que cambiamos el
plan de quedarnos en Chiclayo, y nos quedamos en un hotel que tenía piscina, y
era una especie de club, donde tus hermanos disfrutaron el agua y también unos
paseos en cuatrimotos.
Al día siguiente tomamos un desayuno dominguero típico del
norte, llamado Frito, que es a base de chancho frito, y este era uno “monsefuano”,
riquísimo. Con la panza llena, y habiendo gozado el hotel, nos fuimos al museo
de sitio de Huaca Rajada, donde se encontraron las tumbas reales de Sipan, incluyendo
los 2 señores de SIPAN, el moderno y el antiguo con otros miembros de la
nobleza.
Retornamos a Chiclayo a visitar unos amigos míos de Piura,
que ahora viven allá y vinieron con sus hijos, lo cual hizo la conversación más
amena, porque los chicos se entretuvieron solos.
Al día siguiente, visitamos el museo de Tumbas Reales en
Lambayeque, que fue muy útil haberlo hecho después de visitar Huaca Rajada,
tuvo mucho más sentido ver las vestimentas y joyas después de haber visto el
lugar real de los hechos. Al final del recorrido, había un señor que recitaba
unas palabras en lenguaje originario y vestido como lo hubiera estado el Señor
de Sipán, fue un buen cierre de las visitas a las huacas y los museos.
Con las mismas después de visitar el museo temprano,
partimos para Piura, llegando a Piura hicimos una parada en un lugar llamado La
Legua, conocido por su buena comida, así que nos bautizamos en la comida
piurana en La Mellicera, pedimos un generoso “mellicerazo” que nos sacó la
mugre, porque no avanzamos más que la mitad, pero llevamos para invitar a la
familia.
En Piura tuvimos que hacer agenda para visitar a la familia
por parte de mi papá, por parte de mi mamá, a familiares de Alejandra, amigos
de mi colegio, de la universidad, entre otros. El tiempo en la ciudad de Piura
lo pasamos visitando personas queridas. El motivo principal de visitar Piura en
esas fechas, era que mi hermana Blanca, venía con su esposo y sus hijos, que
vienen a ser tus primos hermanos, Robert y Alejandro, el esposo de Blanca
también se llama Robert y apellida López, es de origen mexicano, pero es
estadounidense, así que ahora todos son gringos. Ellos viven en Houston, y
estuvieron con nosotros en Piura todo el tiempo, y el viernes, nos fuimos con
unos primos y amigos de Blanca a la playa, más al norte todavía en Zorritos.
Allá rentamos una casa de playa y visitamos también a una tía muy querida, los
primos pasaron un tiempo juntos disfrutando de la piscina, la playa, la arena,
fogata y acostándose muchísimo más tarde de lo que se han acostado jamás, es
decir, la pasaron genial.
Regresamos a Piura para celebrar los 91 años de la abuela,
la mamá de mi mamá, y luego nos despedimos al día siguiente de mi hermana y su
familia, y partimos rumbo a Huanchaco. Salimos de Piura después de comer unos
chifles con pavo tradicionales de un restaurante llamado La Pera Madura, y nos
fuimos de largo hasta Huanchaco que llegamos de noche. Nos quedamos en el mismo
hotel donde tomamos desayuno frente a la playa, y descansamos un poco más para
retomar el viaje de retorno, almorzamos en Chimbote y manejamos de largo hasta
el norte de Lima, e hicimos un desvío a Barranca, porque nuestro destino final
era Huacho, pero quería que lleguemos a ver el sunset en el mirador del
circuito de playas de Barranca donde hay un Cristo imponente con los brazos
abiertos, luego viajamos 40min más para llegar a Huacho, donde tuvimos una muy
buena experiencia culinaria en el restaurante del Sr. Kian (de origen japonés)
que tiene las mejores salchichas huachanas del país, sus hijos han abierto un
restarutante llamado café Kian, y allí han incursionado en la comida japonesa,
así que nos dimos una vuelta por allí, y valió la pena. Sus makis son casi tan
buenos como los de Edo, con la ventaja competitiva de tener los mariscos frescos
al ladito, así que probamos una placha de mariscos que estuvo buenísima
también.
Luego de haber disfrutado todo el viaje, volvimos al
restarurante del Sr. Kian para el desayuno con salchicha huachana de despedida,
y nos vinimos a casa para llegar antes de la hora punta. Llegamos cansados,
pero con la satisfacción de haber completado unos de los viajes más memorables
que hemos hecho como familia. Nos sentimos muy bendecidos y agradecidos por las
experiencias vividas, y admirados de la riqueza histórica y paisajística de
nuestro querido Perú.
Mañana te estoy enviando una cajita con algunas cositas
ricas para que pruebes.
Te quiero mucho princesa, espero que hayas tenido unas
semanas productivas.
Papá Luis
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